Mundo Paranormal
jueves, 30 de agosto de 2012
Muertos en un hospital
A Germán lo intimidaban bastante los hospitales y nunca había visto un muerto. Atravesó la ciudad en su coche. Pasaban las doce de la noche. Una llovizna cerrada formaba hilos de agua que corrían contra la vereda, y los pocos peatones que circulaban iban corriendo, andando bajo un paraguas, o pasaban con la capucha de los impermeables cubriéndoles el rostro con su sombra.
Estacionó cerca del hospital y fue corriendo hasta la puerta de éste, respiró hondo y la abrió.
El olor a líquidos antisépticos lo hizo quedar más nervioso al entrar. Germán cruzó por una sala de espera que se encontraba vacía, siguió por un corredor silencioso todo pintado de blanco, que era tan largo que el final se veía pequeño. En el corredor había algunas puertas, y de una de ellas salió de pronto una enfermera. Mientras la enfermera salía, Germán alcanzó a ver hacia adentro, y era una habitación larga con dos hileras de camas, y sobre una de ellas había una persona con el rostro completamente desfigurado, que por un instante posó su mirada en la de él. Había cruzado por la sala de quemados.
Al doblar en otro corredor, se detuvo frente a una ventanilla cuyo cartel indicaba que era la farmacia.
Su esposa le había indicado dónde estaba la morgue, pero no lo recordaba bien, así que preguntó:
- Buenas noches. La morgue, ¿en qué lado se encuentra?
- Hacia aquel lado, señor. Siga y después doble hacia la derecha - le respondió la mujer que estaba tras la ventanilla.
- Gracias.
Siguió por donde le dijo la mujer. Cerca de la morgue, había dos personas sentadas en un banco. Una era una señora gorda que tenía el vientre abultado y la cara colorada; y a su lado se encontraba un señor cuyo rostro estaba renegrido, como amoratado.
Al pasar frente a ellos Germán saludó inclinando la cabeza, y apenas le salió un débil “hola“. Ellos lo miraron pero no dijeron nada, sólo sonrieron. Golpeó la puerta de la morgue, se escucharon unos pasos y unas voces, después un doctor que usaba un tapaboca asomó la cabeza.
- ¿Qué desea? - preguntó el doctor.
- Vengo a identificar el cadáver de un conocido. La policía me avisó y…
- Ah sí, espere ahí un momento que ya lo atendemos.
Mientras esperaba, la señora de rostro colorado y el señor de rostro renegrido lo observaron
Cuando lo hicieron entrar, mientras pasaba frente a una hilera de muertos, vio algo que lo sorprendió y aterró al mismo tiempo. Entre la fila de muertos estaban el señor y la señora del corredor; había visto sus apariciones. Cuando salió de la morgue ya no estaban.
Estacionó cerca del hospital y fue corriendo hasta la puerta de éste, respiró hondo y la abrió.
El olor a líquidos antisépticos lo hizo quedar más nervioso al entrar. Germán cruzó por una sala de espera que se encontraba vacía, siguió por un corredor silencioso todo pintado de blanco, que era tan largo que el final se veía pequeño. En el corredor había algunas puertas, y de una de ellas salió de pronto una enfermera. Mientras la enfermera salía, Germán alcanzó a ver hacia adentro, y era una habitación larga con dos hileras de camas, y sobre una de ellas había una persona con el rostro completamente desfigurado, que por un instante posó su mirada en la de él. Había cruzado por la sala de quemados.
Al doblar en otro corredor, se detuvo frente a una ventanilla cuyo cartel indicaba que era la farmacia.
Su esposa le había indicado dónde estaba la morgue, pero no lo recordaba bien, así que preguntó:
- Buenas noches. La morgue, ¿en qué lado se encuentra?
- Hacia aquel lado, señor. Siga y después doble hacia la derecha - le respondió la mujer que estaba tras la ventanilla.
- Gracias.
Siguió por donde le dijo la mujer. Cerca de la morgue, había dos personas sentadas en un banco. Una era una señora gorda que tenía el vientre abultado y la cara colorada; y a su lado se encontraba un señor cuyo rostro estaba renegrido, como amoratado.
Al pasar frente a ellos Germán saludó inclinando la cabeza, y apenas le salió un débil “hola“. Ellos lo miraron pero no dijeron nada, sólo sonrieron. Golpeó la puerta de la morgue, se escucharon unos pasos y unas voces, después un doctor que usaba un tapaboca asomó la cabeza.
- ¿Qué desea? - preguntó el doctor.
- Vengo a identificar el cadáver de un conocido. La policía me avisó y…
- Ah sí, espere ahí un momento que ya lo atendemos.
Mientras esperaba, la señora de rostro colorado y el señor de rostro renegrido lo observaron
Cuando lo hicieron entrar, mientras pasaba frente a una hilera de muertos, vio algo que lo sorprendió y aterró al mismo tiempo. Entre la fila de muertos estaban el señor y la señora del corredor; había visto sus apariciones. Cuando salió de la morgue ya no estaban.
Un espíritu en mi casa
Era un sábado caluroso, eran aproximadamente las 7:30 pm, todos habían salido a casa de un tío mío; bueno, el caso es que yo me había quedado porque no había llaves y alguien tendría que abrir la puerta y yo opté por
quedarme.
Prendí la tv. apenas ellos salieron de la casa. Ya pasada media hora la tv. empezó a verse borrosa. Empezó con un punto en el centro y ese punto se fue extendiendo hasta que cubrió toda la pantalla. Tuve que apagarla.
Pasados unos cinco minutos se me ocurrió oír un poco de música... cuando intenté prender el estéreo no se escuchaba nada, no tenía señal. Esto me empezó a molestar y empecé a decir algunas groserías pues nada servía.
Decidí salir a tomar fresco con una vecina pero cuál fue mi sorpresa que al intentar abrir la puerta estaba cerrada con llave y mi madre no la había podido cerrar pues era el motivo por el cual me había quedado. Me dio un poco de miedo y tengo que reconocer que me puse a llorar pues no me podía entretener en nada.
Entré a mi cuarto a cambiarme el pijama para acostarme a dormir y entonces me acosté. Era de suponerse que con lo que estaba pasando no me iba a poder dormir. Gracias a dios estaba yo entrando en el sueño cuando de pronto sentí que alguien se había acostado a mi lado y me estaba murmurando que por qué era yo tan grosera, que él había cambiado por mí y que todo iba a ser distinto.
Al oír yo esto me giré y cuál fue mi sorpresa que al girar me di cuenta de que no era nada. Me paré como resorte y busqué en toda la casa, intenté prender la luz pero fue inútil, no encendían y a lo lejos seguía oyendo esa voz que me decía "no te vayas voy a cambiar y todo será distinto".
Me entró un pánico horrible así que empecé a llorar. Regresé a mi cuarto pero la voz era constante. Me quedé totalmente dormida con el llanto y con esa voz, de repente a lo lejos escuché una voz que me llamaba. Era mi abue que ya había entrado y me preguntaba porque había dejado sola la puerta y sin seguro. Yo le dije que sí se lo había puesto pero ella aseguró que no lo tenía.
Nunca le comenté nada de lo ocurrido pues pensé que no me creería y se burlarían de mí.
Pero al día siguiente le comenté a mi tía, ella sí cree en eso y le dije detalle a detalle lo que había sucedido y me dijo que no sabía lo que era pero que no era nada malo y si lo era, no me haría daño pues a ella también le pasaba lo mismo y me explicó que es un don que tenemos de ver y escuchar las cosas. No es por nada pero es un don que no le deseo a nadie porque es muy feo, en realidad lo es, no sé qué voy a hacer, tal vez esperar a que este don se me quite porque desde ese entonces oigo más cosas y no tan sólo las oigo, sino que también las veo y créeme que es horrible porque son cosas sin forma, son como monstruos que nunca pensaste que existirían.
quedarme.
Prendí la tv. apenas ellos salieron de la casa. Ya pasada media hora la tv. empezó a verse borrosa. Empezó con un punto en el centro y ese punto se fue extendiendo hasta que cubrió toda la pantalla. Tuve que apagarla.
Pasados unos cinco minutos se me ocurrió oír un poco de música... cuando intenté prender el estéreo no se escuchaba nada, no tenía señal. Esto me empezó a molestar y empecé a decir algunas groserías pues nada servía.
Decidí salir a tomar fresco con una vecina pero cuál fue mi sorpresa que al intentar abrir la puerta estaba cerrada con llave y mi madre no la había podido cerrar pues era el motivo por el cual me había quedado. Me dio un poco de miedo y tengo que reconocer que me puse a llorar pues no me podía entretener en nada.
Entré a mi cuarto a cambiarme el pijama para acostarme a dormir y entonces me acosté. Era de suponerse que con lo que estaba pasando no me iba a poder dormir. Gracias a dios estaba yo entrando en el sueño cuando de pronto sentí que alguien se había acostado a mi lado y me estaba murmurando que por qué era yo tan grosera, que él había cambiado por mí y que todo iba a ser distinto.
Al oír yo esto me giré y cuál fue mi sorpresa que al girar me di cuenta de que no era nada. Me paré como resorte y busqué en toda la casa, intenté prender la luz pero fue inútil, no encendían y a lo lejos seguía oyendo esa voz que me decía "no te vayas voy a cambiar y todo será distinto".
Me entró un pánico horrible así que empecé a llorar. Regresé a mi cuarto pero la voz era constante. Me quedé totalmente dormida con el llanto y con esa voz, de repente a lo lejos escuché una voz que me llamaba. Era mi abue que ya había entrado y me preguntaba porque había dejado sola la puerta y sin seguro. Yo le dije que sí se lo había puesto pero ella aseguró que no lo tenía.
Nunca le comenté nada de lo ocurrido pues pensé que no me creería y se burlarían de mí.
Pero al día siguiente le comenté a mi tía, ella sí cree en eso y le dije detalle a detalle lo que había sucedido y me dijo que no sabía lo que era pero que no era nada malo y si lo era, no me haría daño pues a ella también le pasaba lo mismo y me explicó que es un don que tenemos de ver y escuchar las cosas. No es por nada pero es un don que no le deseo a nadie porque es muy feo, en realidad lo es, no sé qué voy a hacer, tal vez esperar a que este don se me quite porque desde ese entonces oigo más cosas y no tan sólo las oigo, sino que también las veo y créeme que es horrible porque son cosas sin forma, son como monstruos que nunca pensaste que existirían.
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